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¿Por qué estamos soñando?

¿Por qué estamos soñando?
Galería de fotos de dormir más No sabemos por qué soñamos, pero sabemos que todo el mundo sueña. Ver más imágenes del sueño.

Producciones de bambú / Getty Images

El cerebro humano es una misteriosa bola de materia gris. Después de todos estos años, los investigadores todavía están desconcertados por muchos aspectos de cómo y por qué funciona de esa manera. Los científicos han estado realizando estudios sobre el sueño y los sueños durante décadas, y todavía no estamos 100% seguros de la función del sueño o de cómo y por qué soñamos. Sabemos que nuestro ciclo de sueños es generalmente el más abundante y más recordado durante la fase de sueño REM. También es ampliamente aceptado en la comunidad científica que todos soñamos, aunque la frecuencia con la que se memorizan los sueños varía de persona a persona.

Queda por ver si los sueños tienen realmente una función fisiológica, biológica o psicológica. Pero eso no impidió que los científicos investigaran y especularan. Hay varias teorías sobre por qué soñamos. La primera es que los sueños funcionan junto con el sueño para ayudar al cerebro a clasificar todo lo que recolecta durante las horas de vigilia. Su cerebro recibe cientos de miles, si no millones, de voces todos los días. Algunos son pequeños detalles sensoriales, como el color de un automóvil que pasa, mientras que otros son mucho más complejos, como la gran presentación que estás preparando para tu trabajo. Durante el sueño, el cerebro trabaja para explorar toda esta información para decidir qué retener y qué olvidar. Algunos investigadores creen que los sueños juegan un papel en este proceso.

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No es solo una puñalada en la oscuridad: hay investigaciones que respaldan la idea de que los sueños están relacionados con la forma en que formamos los recuerdos. Los estudios indican que cuando aprendemos cosas nuevas durante nuestras horas de vigilia, los sueños aumentan mientras dormimos. Los participantes en un estudio de sueños que tomaron un curso de idiomas mostraron más actividades con sueños que los que no lo hicieron. A la luz de estos estudios, la idea de que usamos nuestros sueños para clasificar y convertir recuerdos a corto plazo en recuerdos a largo plazo se ha vuelto popular en los últimos años.

Otra teoría es que los sueños a menudo reflejan nuestras emociones. Durante el día, nuestros cerebros trabajan duro para hacer conexiones con el fin de realizar ciertas funciones. Cuando se le pregunta sobre un problema matemático difícil, su cerebro está increíblemente concentrado en él. Y el cerebro no es solo para funciones mentales. Si está construyendo un banco, su cerebro se concentra en hacer las conexiones correctas para que sus manos puedan trabajar juntas con una sierra y madera para hacer un corte exacto. Lo mismo se aplica a tareas sencillas, como clavar un clavo con un martillo. ¿Alguna vez ha perdido la concentración y se ha roto el dedo porque su mente estaba en otra parte?

Algunos sugirieron que todo debería ralentizarse por la noche. No tenemos que concentrarnos en nada mientras dormimos, por lo que nuestro cerebro hace conexiones muy lentas. Es durante el sueño que las emociones del día chocan en nuestro ciclo de sueños. Si algo te pesa en la mente durante el día, es muy probable que estés soñando con ello específicamente o mediante imágenes obvias. Por ejemplo, si le preocupa perder su trabajo debido a la reducción de personal, puede soñar que es una persona encogida que vive en un mundo de gigantes, o que vaga sin rumbo fijo por un gran abismo en el desierto.

También existe una teoría, ciertamente la menos intrigante del grupo, de que los sueños son realmente inútiles, que son solo un subproducto innecesario del cerebro que se apaga mientras dormimos. Sabemos que la parte posterior de nuestro cerebro se vuelve muy activa durante el sueño REM, cuando ocurren la mayoría de los sueños. Algunos piensan que es solo el cerebro que se relaja durante la noche, y los sueños son arreglos aleatorios y sin sentido del cerebro que no recibimos cuando estamos despiertos. La verdad es que, mientras el cerebro siga siendo un misterio, probablemente no seremos capaces de determinar con absoluta certeza por qué estamos soñando.

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