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Cómo las conchas de camarón ayudan a que las heridas sanen más rápido

Cómo las conchas de camarón ayudan a que las heridas sanen más rápido

Los crustáceos, como este camarón imperial, tienen conchas con propiedades antibacterianas. Dave Fleetham / Getty Images

Conocidos por ser deliciosos (especialmente cuando se bañan en una buena salsa de cóctel), los langostinos y otros crustáceos, como el cangrejo, la langosta y el krill, también son mariscos deportivos y tienen un efecto antimicrobiano. Hoy en día, los científicos emprendedores están reforzando las cualidades protectoras de los vendajes de hidrogel estándar incorporando quitina, una sustancia extraída de las conchas.

Los apósitos de hidrogel son un tipo de apósito popular conocido por enfriar las heridas y adaptarse fácilmente a cualquier parte del cuerpo. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Lodz en Polonia extrajeron quitosano de conchas de crustáceos y lo incorporaron en apósitos de hidrogel. Eligieron el quitosano porque contiene un azúcar conocido por sus propiedades antibacterianas y biodegradables y por ayudar a detener el sangrado.

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Los científicos hicieron utilizable el quitosano aislando una sustancia llamada quitina de las cáscaras y modificando su estructura para producir quitosano, que luego se purificó. Mediante la irradiación, el equipo combinó apósitos de hidrogel con quitosano, utilizando haces de electrones y ácido láctico para ayudar en el proceso.

Los primeros resultados indican que la inclusión de quitosano en estos apósitos puede ser muy beneficiosa para la cicatrización de heridas. “Las investigaciones microbiológicas preliminares mostraron que el crecimiento de bacterias modelo Gram-positivas se veía obstaculizado en presencia de un hidrogel que contenía quitosano disuelto en LA (ácido láctico), en comparación con un apósito de hidrogel normal”, escribieron los investigadores del estudio.

Aunque muchas heridas se tratan fácilmente con un vendaje y algunos antisépticos estándar, muchas otras requieren un tratamiento fuerte, por lo que desarrollar esta nueva opción de tratamiento es un gran problema. Esto es particularmente crítico, dado el aumento de hongos, bacterias, virus y parásitos resistentes a los antimicrobianos, que la Organización Mundial de la Salud estima que podrían matar a unos 10 millones de personas al año para 2050.

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