Skip to content

¿Por qué nunca ves verduras cuadradas?

¿Por qué nunca ves verduras cuadradas?

Los científicos han descubierto genes que parecen determinar la forma de frutas y verduras. ¿Podríamos ver alguna vez un cuadrado como este en la ilustración? Jason Koch / HowStuffWorks

Pasee por el pasillo de productos agrícolas en la tienda de comestibles local y encontrará una increíble variedad de tomates, desde cerezas y uvas hasta filetes en forma de pera y recuerdos retorcidos. Lo mismo ocurre con la calabaza, la patata, el pepino y las verduras de hoja verde. Esta abundancia de varios colores, formas y tamaños no es el resultado de la selección natural, sino de la selección humana.

A lo largo de los milenios, los agricultores y productores de plantas han identificado mutaciones útiles en frutas y verduras (frutas más sabrosas, mejores rendimientos, nuevas formas) y han conservado estas características mediante técnicas agrícolas convencionales. El proceso es lento, pero si cruzas suficientes variedades diferentes, terminarás creando algo que es lo suficientemente nuevo y comercializable como para llamarlo tu propia variedad.

Publicidad

Este lento y constante proceso de reproducción convencional está a punto de recibir un gran impulso con los avances en el mapeo genético. Con el genoma de un tomate o un pepino en la mano, los cultivadores de plantas no tienen que esperar meses para que una planta de tomate dé frutos para ver si los tomates tendrán forma de pera o redondos. En cambio, pueden buscar marcadores reveladores en el ADN de una planta que codifiquen la forma, el tamaño y el color específicos de la fruta. Esta técnica de “selección asistida por marcadores” promete reducir los años del proceso tradicional de selección de plantas.

Esther van der Knaap está a la vanguardia de la investigación genética sobre exactamente cómo el ADN de una planta le dice a sus frutos que crezcan largos y delgados como un pepino de invernadero o redondos y robustos como un tomate de res. En su laboratorio de la Universidad de Georgia, estudiantes graduados y universitarios cortan los tomates por la mitad y los colocan en un escáner de superficie plana para medir las formas y tamaños precisos producidos por diferentes combinaciones genéticas.

En un artículo publicado el 9 de noviembre de 2018 en la revista Nature Communications, van der Knaap anunció el descubrimiento de dos familias de genes que parecen desempeñar un papel clave en la producción de frutas y verduras redondas o largas. Las frutas y verduras son técnicamente los órganos comestibles de una planta y estos órganos crecen y se desarrollan a través de la división celular.

“Para crear una forma particular, como una forma larga o redonda, es necesario tener ciertos patrones de división celular”, explica van der Knaap. “Las células se dividen horizontal o verticalmente”.

Esto tiene sentido. Cuanto más se dividan horizontalmente las células de un órgano, dividiéndose en el centro, más tejido acumularán horizontalmente, creando una fruta más grande y redonda.

Lo que van der Knaap y sus colegas encontraron en el genoma del tomate es un gen específico llamado OVATE, que parece ser responsable de crear proteínas que le dicen a las células que se dividan verticalmente. Cuando varias células se dividen una al lado de la otra, el patrón de crecimiento produce una fruta alargada. OVATE marca la diferencia entre un tomate cherry perfectamente redondo y un tomate en forma de pera.

Los tomates silvestres, como las variedades nativas que se encuentran en Perú, Ecuador y México, son invariablemente pequeños y redondos, dice van der Knaap, lo que significa que los tomates en forma de pera y otros alargados son mutaciones que aparecieron más tarde. Ya en la década de 1930, los biólogos de plantas llamaron a la mutación de elongación OVATE, pero no tenían idea del verdadero mecanismo genético detrás de ella.

Ahora que van der Knaap ha identificado la proteína OVATE, junto con otra familia de proteínas llamadas TRM que interactúan con OVATE, proporciona otra herramienta para los productores de plantas que utilizan la selección asistida por marcadores. Si los marcadores OVATE y TRM están presentes, puede estar seguro de que la fruta se estirará. Si falta uno de los dos, está al revés. Van der Knaap dice que esto acelerará el proceso de mejoramiento y permitirá a los productores concentrarse en rasgos más delicados, como la producción y la resistencia a las plagas, que no se vinculan tan fácilmente con uno o dos genes.

La pregunta ahora es, ¿estos avances en genética vegetal significan que su estante de productos pronto incluirá tomates cuadrados en forma de pirámide o calabazas? Improbable, dice van der Knaap, pero no porque sea técnicamente imposible. Dice que hay toneladas de mutaciones extrañas en el genoma del tomate que están produciendo frutos de aspecto loco. Y dado que estas mutaciones son naturales, podrían aislarse y replicarse en el laboratorio.

Pero el problema con los tomates cuadrados y otras frutas de formas extrañas es doble, dice van der Knaap. Primero, está el problema de los OGM. Si los cultivadores de plantas usan la edición de genes para modificar o reemplazar directamente genes en plantas alimenticias, entonces estas cepas se consideran OGM y la gente teme a los OGM en sus alimentos.

En segundo lugar, las nuevas formas de frutas y verduras pueden tener mal sabor.

“Algunas mutaciones son tan extrañas que ningún cultivador las cultivaría, porque tienen muchos otros problemas”, explica van der Knaap. “Tienen pocas frutas por planta o saben mal, porque cuando se cultiva una fruta con una forma muy extraña, se estropea el equilibrio hormonal. Puede que no sea muy jugosa y sabrosa”.

Si realmente quieres cultivar un tomate cuadrado, dice van der Knaap, pon una caja alrededor, como hacen los japoneses con esas locas sandías cuadradas. “Sería un tomate de gran calidad”, dice el investigador. “No sé si quiero pagar por esto”.

Publicidad